Roberto Guerrero, el cerebro andaluz detrás del alter-ego Nicroma, lleva desde 2013 agitando el subsuelo electrónico desde su trinchera en Fisiogram Labs. Sus producciones, de una arquitectura quirúrgica y adictiva, han sido bendecidas y pinchadas por deidades de la electrónica global de la talla de Richie Hawtin, John Digweed, Adam Beyer o Joseph Capriati.
Bajo este proyecto definitivo, el de Andújar funde sus raíces con ritmos rotos, techno de alto octanaje y una experimentación implacable que ha dejado huella en templos como Florida 135 o Industrial Copera. Tras asaltar los catálogos de «Breaking Bass Records» con un EP exclusivo y reventar las estructuras de Califato 3/4, Bromo o el mismísimo titán japonés Ken Ishii a base de remixes excelsos, Nicroma se ha convertido en una amenaza sonora de primer orden. Su directo es un asalto híbrido que golpea la mente y el cuerpo, envolviendo al público en visuales 3D esculpidos por Loto Visual Arts o AI. Venga en espacios magnéticos como Siroco o el festival Luminare en el castillo de la Iruela.