Kiliki, el alma libre de la post-Chill Mafia, firma con «iltze 1» una carta de presentación mestiza y cruda. Criado entre el sonido soundsystem de Arrotxapea y la herencia de Trojan o Coxsone, su debut en solitario es un choque de trenes entre el folclore vasco y la electrónica más física del UK Garage o el grime. Coproducido por Sunny Wright 4th y pulido en los Estudios Montreal, el EP transita entre el amor y el conflicto con un pulso bailable y bajos que muerden.