Esta formación sevillana no pide permiso para entrar; derriba la puerta con una alergia incurable a las etiquetas. Su sonido es un viaje de ida y vuelta a los noventa, donde las guitarras afiladas de Dinosaur Jr. se encuentran con una actitud punk que no busca agradar, sino impactar en la médula.  Tras el honesto y casero «ALBOOM», Mario, Julia, Berta, Marcos y Adriano se preparan para su asalto definitivo junto a Paco Loco. Su hábitat natural es el escenario — ese lugar donde todo puede saltar por los aires — y su propuesta es un organismo vivo que crece al margen de concesiones industriales.