Ramón Rodríguez y Ricardo Lezón estaban condenados a encontrarse en el bosque, ese espacio frondoso donde lo urgente se detiene para dejar paso a lo perdurable. Diez años después de sellar su alianza con «Lluvia y Truenos», los dos pesos pesados del indie emocional regresan con «Nuevos Bosques», un doble LP que es pura química de combustión lenta. Grabado en los estudios Nautilus, el álbum propone un juego de espejos inédito: todos los textos llevan la firma de Lezón (McEnroe), mientras que la arquitectura sonora y los arreglos corren a cargo de la mano maestra de Ramón Rodríguez.
Es un disco de latido romántico y reflexiones sobre el niño que todavía somos, una arquitectura de canciones que crecen entre la hierba y las cortezas de los árboles. Arropados por una banda de lujo que incluye a Ricky Lavado, Marc Clos y Leia Rodríguez, el proyecto destila la sabiduría de quienes ya no tienen que demostrar nada, solo sentarse a otear el horizonte. Son piezas de una calidez convicta, semillas que se esparcen en un vuelo plácido para recordarnos que, a pesar del ruido exterior, siempre hay un claro en la ciudad donde refugiarse en silencio. La amistad era esto.