Paco Loco, Pablo Errea y Patri Espejo forman una jauría inclasificable que, si no existiera, habría que inventar en un laboratorio de vanguardia. Son capaces de sonar a Devo y a la Velvet Underground en la misma frase, mientras ejecutan coreografías imposibles y juegos vocales que te dejan fuera de juego. Se meriendan cualquier estilo a dentellada limpia para devolverlo transformado en un arcoíris lisérgico.