Se escribe en minúsculas, pero el futuro de esta sevillana nacida en 2006 se proyecta en un tamaño descomunal. julia de arco es el reflejo perfecto de una generación que no entiende de fronteras estáticas; lo que vive los viernes por la noche en el calor de la Alameda se transmuta en pura experimentación sonora los sábados por la mañana. Su propuesta habita un espacio liminal salvaje entre el pop contemporáneo y el riesgo formal.
En su chistera se agitan con una naturalidad pasmosa las influencias de la troupe de rusia-idk (Ralphie Choo, Rusowsky, Tristán) y el descaro generacional de rojuu, pero también el pulso internacional de M.I.A., Tyler, the Creator o Caroline Polachek. Su puesta de largo, «RAAAH!», capitaneada por singles adictivos como «SWAGGERBOYZZZ» o «IMPRESIONANTEE», es una crónica de noches insomnes que empieza cuando se apagan las luces del club y termina cuando el sol hiere los ojos. Ha paseado su desbordante carisma por citas como el Vida Festival o Nocturama, y no le ha temblado el pulso a la hora de abrir plaza para Crystal Fighters o Judeline. Ella fluye sin temor al qué dirán en una tierra de nadie. Talento en combustión.